Vicent Andrés Estellés, una inconformidad.
Enric Bou. En Serra d'Or, julio-agosto, 1978
Y es que si algo fundamental aporta la poesía de este poeta valenciano al conjunto de la púdica poesía catalana es esta pasión concreta por el mundo de los sentidos, esta presencia del cuerpo, esta pasión violenta de amor que es el erotismo.
Francesc Parcerisas ha definido así la poesía de Vicent Andrés Estellés:
"Su poesía parte de unos elementos bien determinados: el mundo cotidiano y sus aspectos más vulgares, el diálogo con algunos autores predilectos (Ausiàs March, Garcilaso, Horacio, Catulo y los poetas catalanes desde Riba y Foix hasta Espriu y Ferrater), la vindicación de un pueblo y de una lengua sometidos al silencio y, por encima de todo, la necesidad obsesiva de escribir para dejar constancia del mundo y de la experiencia del poeta, de catalogar la realidad en forma de palabras, y la exaltación de las relaciones eróticas como motivación básica de esta vida y único enfrentamiento significativo con la muerte.
Vicent Andrés Estellés es un hombre bajo, de cara redonda y ojos vivos que piden complicidad en la ironía. Con las manos dibuja gestos, completa las palabras y parece marcar cesuras y finales de verso. Afable, con una sensibilidad a flor de piel, impregna las frases de sentimiento y de ritmo. Casi recita cuando habla, o parece que mentalmente, quizás por deformación profesional, ordene las frases dentro de una estructura adecuada e imagine versos. Habla un valenciano muy rico; de pueblo, como a él le gusta".